Porque las canciones son el ingrediente que hace más atrayente el aprendizaje.. Tienen un atractivo capaz de atraer la atención de los más difíciles y de los niños de capacidades especiales.
¿Quien de estos niños de 1º de la escuela 127 de Tacuarembó va a olvidar la canción que les envió Páez Vilaró de Vinicius de Moraes, y que nos cantaron de memoria. ¿Cómo no se va a grabar un vocabulario, un texto, una construcción que se repite varias veces? ¡Y con música!
Porque las canciones llegan a gente, a la que no le llega la literatura. Y le llegan a todo el ser: el oído, el ritmo, la voz, los afectos...
Porque hablan de la vida, el trabajo, los hijos. De la escuela, la salud. Del mundo y las gentes de hoy. Una estrofa del estribillo de la foto dice: Quiero tener un trabajo que me dé para vivir - educación y salud para los niños del país. ¿Será Posible?
Porque las canciones verdaderamente populares se expresan en el vocabulario y las construcciones del pueblo. Porque reflejan sus conceptos y costumbres, sus alegrías y dolores.
Porque estimulan la atención, la sensibilidad, la imaginación. Había que ver el entusiasmo con que persiguieron estas dos compañeras de la Red de Apoyo al Plan Ceibal, a Jorge Drexler, para sacarse una foto. El mismo día en que se estrenaba "A la sombra del Ceibal".
Porque incrementan la motivación. Está comprobado: "la música amansa a las fieras", pero hay música que enloquece a los perros (Pavlov); Mozart y la música suave, tranquila, hace dar más leche a las vacas y sosiega a los bebés.
Al fin y al cabo somos mamíferos.
Anímese a construir este proyecto, con su "granito de arena"
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